En las autoescuelas, con el objetivo de «facilitar» la realización de determinadas maniobras, se instruye a los alumnos para usar referencias visuales que le ayuden a familiarizarse con las dimensiones del vehículo.
El problema está en que hay «trucos» que se alejan un tanto de la legalidad y pueden poner en un serio aprieto al alumno, hasta el punto de ser penalizado con la pérdida de la convocatoria.
Uno de los más populares para enseñar a los aspirantes a conductores a estacionar es el uso de tiras de celo o marcas en los vehículos. Estas referencias visuales añadidas, colocadas en los cristales, retrovisores o puertas, ayudan a los alumnos a calcular distancias y ángulos durante las maniobras de estacionamiento. Sin embargo, este método, aunque efectivo para superar el examen práctico, no está permitido por la ley.
Según el Anexo VII del Reglamento de Conductores, el uso de referencias externas en los vehículos de autoescuela para facilitar maniobras es ilegal si no forman parte del equipamiento de serie del coche.
¿En qué consiste el truco del celo?
El método consiste en colocar tiras de celo o marcas en los cristales laterales o retrovisores del vehículo. Estas referencias sirven como guía para alinear el coche con otros vehículos o bordillos durante las maniobras de estacionamiento. Por ejemplo, algunos instructores enseñan a los alumnos a alinear el celo con una parte del coche de al lado para saber cuándo girar el volante.
¿Por qué no es legal?
El Anexo VII del Reglamento de Conductores, indica que los vehículos tendrán que ser de uso corriente, que no se permitirán elementos que no sean estrictamente de serie y que tampoco se permitirá el empleo de referencias añadidas que faciliten la realización de las maniobras.
Es decir, podríamos utilizar referencias como las manillas de las puertas, los paragolpes, los giros del volante, etc. pero nunca realizar una marca en un espejo o zona del vehículo para facilitar la maniobra, ya que esto podría suponer una infracción al Reglamento.
Además, el objetivo de la formación vial es preparar a los conductores para situaciones reales, donde no existen marcas o referencias externas. Depender de estas ayudas durante el aprendizaje puede generar una falsa sensación de seguridad y dificultar la adaptación a la conducción en condiciones normales.
Consecuencias para autoescuelas y alumnos
Las autoescuelas que utilicen este método podrían enfrentarse a sanciones si los examinadores detectan el uso de referencias no homologadas en sus vehículos. Por otro lado, los alumnos que dependan de estas ayudas durante el examen práctico podrían ser penalizados si el examinador percibe que no están realizando las maniobras de forma autónoma.
Alternativas recomendadas
Los buenos expertos en seguridad vial recomiendan que los alumnos aprendan a estacionar utilizando únicamente las referencias naturales del vehículo, posiciones de los retrovisores, del volante, bordillos, etc. Practicar igualmente en diferentes escenarios y con distintos tipos de vehículos también ayudará a desarrollar habilidades más sólidas y adaptables.


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